En la ciudad

Ayer fui a la ciudad con mi madre para hacer algunas compras. Cogimos el autobús a las nueve en punto y nos bajamos en la Iglesia de San Pedro, cerca del centro de la ciudad.

Había mucha gente por lo que necesitamos más tiempo del que esperábamos para llegar.

Por casualidad nos encontramos con Mónica en Correos. No la había visto desde el comienzo de las vacaciones. Decidimos encontrarnos de nuevo para comer después de que hubiéramos acabado nuestras compras.

Mamá sugirió el nuevo autoservicio de la Calle Mayor. Hace sólo unas semanas que se ha abierto y ella quería ver qué tal era. Quedamos en verla allí pero Mónica llegó diez minutos tarde como de costumbre, y dando toda clase de disculpas.

Tomamos una tortilla y ensalada y una taza de café y charlamos durante más de una hora.

Había mucho de qué hablar. Han pasado tantas cosas desde que la vi la última vez.

Ella tuvo que marcharse justo antes de las dos, porque trabaja durante las vacaciones ayudando en la biblioteca.

Como hacía un día templado y agradable, decidimos sentarnos en el parque público durante un rato antes de coger el autobús para casa.

¿Adivinas qué? Fui y me dejé mi paraguas en el autobús. Es la segunda vez este año.

No me atrevo a decirselo a mi padre. Se enfadaría mucho.

Tengo que preguntar en la oficina de objetos perdidos, por si acaso alguien lo ha devuelto.

Es suficiente por hoy. Escribe pronto.

Con mucho cariño

Cristina